Libros sin derechos de autor
24 Enero, 2007 por admin
Cinco bibliotecas de Cataluña se han unido en un proyecto que promete ser muy positivo para la distribución de la cultura escrita. Se trata de la digitalización de más de 300.000 volúmenes que no están sujetos a los derechos de autor, y que podrán distribuirse a personas de todo el mundo gracias a Internet. El proyecto se auspicia bajo el conocido como Google Print Library, que ha generado tantas desavenencias entre los defensores del proyecto y los dirigentes culturales europeos.
Con este proyecto, el catalán se convierte en la tercera lengua del mundo, detrás del inglés y el español, y se encuentra integrado en el programa tras un acuerdo entre estas cinco instituciones y Google.
El ente coordinador del proyecto será la Biblioteca de Cataluña, que actuará como cabeza de jerarquía en el proceso de digitalización y coordinación entre las bibliotecas.
Hay que decir que todavía no existe una fecha final prevista para que comience el proyecto en su fase final, aunque se rumorea que no tardará más de dos años en ver la luz el final del trabajo de digitalización de los primeros documentos.
A niveles gubernamentales, este proyecto también tiene un notable apoyo, ya que el conseller de Cultura i Comunicació Joan Manuel Tresserras indicó que “en este negocio va a salir ganando todo el mundo”. Dolors Lamarca, directora de la Biblioteca de Catalunya, señaló que entre los fondos que se van a digitalizar se encuentran varias colecciones especiales en castellano, inglés, catalán, francés, alemán y latín, lo que indica el valor cultural que alcanza esta iniciativa.
Lo más importante de este proyecto es que la totalidad de los volúmenes que esperan la digitalización son de dominio público, es decir, que no están sujetos a derechos de autor, ya que tienen una fecha de publicación superior a 70 años (si bien hay que tener en cuenta las diferentes fechas de aceptación de esta premisa según el país, puesto que un mismo libro no pierde sus derechos de autor en todos los países en el mismo período de tiempo). Pero eso no significa que no se integren en este proyecto aquellas publicaciones que todavía están sujetas a los derechos de autor, ya que se incluye la posibilidad de ofrecer varios fragmentos de obras de este tipo, así como los enlaces hacia las páginas Web de las respectivas editoriales
Respecto a este proyecto hay que remarcar el reticencia en varios países europeos, alo que Google asegura no violar ninguna ley de reproducción de libros con derechos de autor, cosa que por otra parte, podría incidir negativamente en las ventas de estas obras, aunque en algunas experiencias realizadas, esta exposición al público ha generado un aumento de ventas, debido a que mucha más personas han accedido a volúmenes desconocidos hasta ese momento por ellos. Lo que en definitiva se pretende con este proyecto es que Google se convierta en un catálogo de libros a donde el usuario pueda consultar el tema que desee, obteniendo la opción implícita de adquirir estos libros por los procedimientos tradicionales, y en ningún caso se plantean estas acciones como la posibilidad de sustituir el libro por los documentos digitalizados.









[…] Open Source. Escuchamos ese concepto y al momento lo asociamos a software libre, a Linux y a la oposición de Microsoft a que se imponga como sistema operativo reinante, pero el Open Source, el conocimiento libre, significa mucho más que eso. Está claro que el software libre forma una parte importante del Open Source, pero no lo es todo. Existen innumerables vertientes en cualquier área del conocimiento en las que este concepto alza su bandera. Hemos visto libros Open Source, proyectos en los que se aúnan esfuerzos para crear un automóvil libre discos bajo las licencias Creative Commons, vehículos espaciales como el V.E.S.A. argentino, cine en los que se trabaja con plataformas libres, obras de arte en las que cada uno puede aportar su grano de arena, trabajos arquitectónicos en los que el autor es secundario y la funcionalidad son principales… iniciativas todas ellas orientadas a que todos seamos un poco más ricos. Pero no ricos en el sentido monetario, sino en el intelectual e, incluso, emocional, ya que la colaboración en este sentido está por encima del reporte económico que pueda lograrse, sino que es el aporte a la humanidad que se pueda hacer, por pequeño que éste sea. […]
[…] Open Source. Escuchamos ese concepto y al momento lo asociamos a software libre, a Linux y a la oposición de Microsoft a que se imponga como sistema operativo reinante, pero el Open Source, el conocimiento libre, significa mucho más que eso. Está claro que el software libre forma una parte importante del Open Source, pero no lo es todo. Existen innumerables vertientes en cualquier área del conocimiento en las que este concepto alza su bandera. Hemos visto libros Open Source, proyectos en los que se aúnan esfuerzos para crear un automóvil libre discos bajo las licencias Creative Commons, vehículos espaciales como el V.E.S.A. argentino, cine en los que se trabaja con plataformas libres, obras de arte en las que cada uno puede aportar su grano de arena, trabajos arquitectónicos en los que el autor es secundario y la funcionalidad son principales… iniciativas todas ellas orientadas a que todos seamos un poco más ricos. Pero no ricos en el sentido monetario, sino en el intelectual e, incluso, emocional, ya que la colaboración en este sentido está por encima del reporte económico que pueda lograrse, sino que es el aporte a la humanidad que se pueda hacer, por pequeño que éste sea. […]