Fotografías libres
20 Abril, 2007 por admin
Siempre ha existido en el hombre ese afán por guardar esas preciadas imágenes que pretendemos inmortalizar. Las fotografías se han considerado desde siempre como una “memoria visible” a través de la cual se puede guardar y enseñar ese momento irrepetible y que queremos conservar. La fotografía se concibe, así, como un avance con respecto a las pinturas, utilizadas hasta hace poco tiempo como forma prioritaria (junto con la escultura) para exponer aquello que creemos notorio, bello, fuera de lo habitual o que, simplemente, vemos algún tipo de atractivo estético o informativo.
Pero es realmente con la llegada de la tecnología que posibilita las fotografías digitales, tan común en nuestros hogares en la actualidad, con la que este concepto ha alcanzado las cotas de éxito que se merecen. Ya no es necesario imprimir las fotografías, el soporte papel ha pasado a un segundo plano para dar lugar a un directorio obligado en muchos de nuestros ordenadores en el que se albergan miles y miles de fotografías. Estos archivos digitalizados tienen, curiosamente, una doble moral: por un lado hay que tener en cuenta la ausencia de papel como necesidad para ver esas fotografías, por lo que muchas veces se guardan infinidad de fotografías con un valor informativo, afectivo, etc. ínfimo. Pero, por otro lado, es ésta facilidad para realizar fotografías en el momento justo, rechazando las que no son válidas al momento de ser tomadas, hace que la calidad y “ocasionalidad” de los productos.
Esto permite que tengamos acceso a un “archivo” visual de infinidad de momentos realmente irrepetibles, gracias a la seguridad en el momento de tomar la fotografía de cómo será el resultado final de ésta, el encuadre, la luz, el enfoque…
Pero esto hace que nos planteemos una duda que surge con la ingente cantidad de información valiosa que existe en muchos de nuestros equipos. Siempre existe una foto de gran calidad, curiosa o de gran valor informativo que nos gustaría obtener para nuestro propio uso particular. En muchas ocasiones esto puede cumplirse, ya que ésta petición se hace de forma personal “cara a cara” con el propio autor de la fotografía: son las fotos que vemos en los ordenadores, cd´s o simplemente un pen drive de algún amigo, familiar etc.
Leyendo el blog de Foncu encontramos una reflexión muy interesante sobre la unión de dos pasiones para el autor: la fotografía y el Open Source. De esta forma, el espíritu que habría que desarrollar es el de compartir aquellas fotografías (que no sean personales, claro) que puedan servir de “ayuda” para cualquier otro usuario. Estas fotografías tendrían desde una temática meramente estética hasta las que son útiles por su valor informativo, sin importar el aspecto estético de las mismas. De hecho, plataformas como Flickr persiguen propagar esa filosofía de reunir recursos, en este caso fotográfico, para que todos aquellos que lo deseen puedan acceder a un “macroarchivo” digital de imágenes.





ME alegro de que mi blog te haya inspirado esta reflexión, o haya aportado algo. Al fin y al cabo, de eso se trata. Servicios como flickr crecen en valor cada día con cada nuevo usuario.
Un saludo!