La música en estado libre
30 Noviembre, 2007 por admin
La música forma una parte, claro está, primordial del panorama actual del conocimiento libre. Se basa en el dinamismo, la transformación. Estilos como el rock o el hip-hop se basan en música anterior para confeccionar nuevas piezas, y que poco o nada tienen que ver con la original.
Como hace poco leíamos en un artículo de Juan Freire, “A las sociedades que viven del trabajo de otros les interesa que la diferencia entre el plagio y todo lo que no lo es (homenaje, cita, remezcla, referencia, derivado, paralelismo, inspiración, etc.) sean cada vez más pequeñas. Afortunadamente, llevan las de perder: un plagio es lo que pasa cuando alguien coge un trabajo que no es suyo y lo firma con su nombre, y todo lo demás es todo lo demás”.
En ese sentido, habría que ver si realmente el utilizar una canción, melodía o letra ya existente dañaría realmente al producto final. Hay dos tipos (obviando las otras divisiones) de canciones: en primer lugar están las que son éxitos pasajeros, algo así como las canciones del verano. Por otro lado están las canciones habituales. En el primer caso, una copia puede afectar en demasía a la economía generada por el original. Cierto es que la popularidad de estas canciones viene de la mano de las copias y versiones que se realizan, además, en un corto período de tiempo… pero eso no impide que las ganancias que se pudieran generar con la “plagiada” se las lleve una “plagiadora”. En el segundo caso tendríamos canciones clásicas, las cuales no se ven demasiado afectadas por plagios, copias y versiones. Esto se debe a que estas canciones tienen de por sí un tremendo “empaque musical”… de hecho lo único que ocurre es que la pérdida potencial de ganancias se compensa con un aumento de “nueva” popularidad, lo que le lleva a conseguir más ganancias.
Y con esto, llegamos a una aseveración un tanto extraña: tal y como decíamos antes, si una obra se basa en otra anterior, puede dar lugar a un segundo renacimiento del interés por la obra original. Así, el plagio no sería más que un concepto permitido e incluso bueno para ambas partes.
Sea como fuere, lo que se debe usar no es sino el sentido común, ya que en la música, como en todo, nada es blanco o negro, sino que hay muchas tonalidades de grises. Tan sólo hay que saber aceptar cual es el gris adecuado.








